La integridad se evalúa mediante una revisión sistemática de los componentes principales de un proyecto y de la evidencia que respalda sus resultados.
Adicionalidad
La adicionalidad determina si el proyecto se habría llevado a cabo incluso sin los ingresos generados por la venta de créditos de carbono.
Para evaluarla, es necesario analizar aspectos como:
- los escenarios alternativos considerados
- las barreras financieras, regulatorias o institucionales
- la necesidad real de financiamiento de carbono
- si actividades similares ya son una práctica común en la región
- si el proyecto depende de los ingresos del mercado de carbono para ser viable
Un proyecto es adicional cuando su impacto climático no se habría producido, o no se habría producido en la misma magnitud, sin el financiamiento proveniente de los créditos de carbono.
Contabilidad de carbono y línea base
La contabilidad de carbono analiza qué tan conservadora, precisa y transparente fue la cuantificación de las reducciones o remociones de emisiones.
La línea base representa el escenario que probablemente habría ocurrido sin el proyecto. Si esta línea base es demasiado optimista o exagera las emisiones futuras, el proyecto podría emitir más créditos de los que su impacto real justifica.
También deben evaluarse:
- la calidad de los datos utilizados
- los métodos de cálculo
- la estimación de biomasa
- los reservorios de carbono incluidos
- la selección de regiones de referencia
- la calidad del monitoreo y de los reportes
Una contabilidad robusta debe utilizar supuestos conservadores y evitar sobreestimar el impacto climático.
Permanencia
La permanencia se refiere a la capacidad del proyecto para mantener en el tiempo el carbono almacenado o la reducción de emisiones lograda.
Dependiendo del tipo de proyecto y de su ubicación, pueden existir riesgos como:
- incendios forestales
- sequías
- plagas y enfermedades
- tormentas
- inundaciones
- aumento del nivel del mar
- tala ilegal
- invasión o cambio de uso de suelo
- conflictos sociales
- inseguridad en la tenencia de la tierra
- falta de monitoreo a largo plazo
La evaluación también debe considerar si las obligaciones de monitoreo y protección continúan durante un periodo significativo después de la emisión de los créditos.
Fuga de emisiones
La fuga de emisiones, también conocida como leakage, ocurre cuando una actividad no elimina realmente las emisiones, sino que las desplaza a otra zona o actividad.
Por ejemplo, un proyecto de conservación forestal puede reducir la deforestación dentro de su área, pero provocar que la presión sobre el bosque se traslade a una región vecina.
Una evaluación creíble debe analizar si el proyecto puede generar este tipo de desplazamiento y cómo se cuantifica o mitiga.
Beneficios ambientales y sociales
Además del impacto climático, también deben considerarse los beneficios ambientales y sociales del proyecto.
Estos pueden incluir:
- conservación o recuperación de la biodiversidad
- restauración de ecosistemas
- monitoreo de especies y hábitats
- mejora de los medios de vida de las comunidades
- generación de empleo
- fortalecimiento de capacidades locales
- participación de comunidades locales y pueblos indígenas
- contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas
Estos beneficios no sustituyen una reducción o remoción de carbono robusta. Sin embargo, pueden fortalecer la calidad general y la sostenibilidad a largo plazo del proyecto.
Confiabilidad del socio del proyecto
En FORLIANCE también evaluamos a la organización responsable de desarrollar y operar el proyecto.
Esta evaluación puede incluir:
- estabilidad financiera
- transparencia sobre la propiedad y estructura corporativa
- prácticas de gobernanza
- experiencia operativa
- historial de cumplimiento
- calidad de sus reportes
- capacidad para operar el proyecto a largo plazo
Incluso un proyecto técnicamente bien diseñado puede fracasar si el socio responsable no cuenta con los recursos, las estructuras o la experiencia necesarios para implementarlo correctamente.
Salvaguardas sociales y ambientales
Una evaluación integral también debe verificar que las salvaguardas sociales y ambientales no solo existan en papel, sino que funcionen en la práctica.
Entre los principales elementos se encuentran:
- Consentimiento Libre, Previo e Informado, conocido como CLPI o FPIC por sus siglas en inglés
- mecanismos de queja accesibles y efectivos
- participación transparente de las partes interesadas
- claridad sobre los derechos de propiedad y uso de la tierra
- protección de comunidades y grupos vulnerables
- monitoreo de posibles impactos negativos
- distribución transparente de beneficios
Cuando están disponibles, las calificaciones de agencias independientes pueden ofrecer una perspectiva adicional. Sin embargo, deben analizarse junto con la documentación y la evidencia propia del proyecto.