Enclavado en las montañas de Chihuahua, México, La Norteñita es un proyecto de remoción de carbono basado en la naturaleza y de alta calidad, ubicado en la Sierra Madre Occidental. Sus bosques pertenecen a una de las ecorregiones con mayor riqueza de especies de Norteamérica, reconocida como prioridad mundial de conservación y que forma la mayor parte del hotspot de biodiversidad de los bosques de pino-encino de la Sierra Madre (Madrean Pine-Oak Woodlands). La Norteñita restaura y protege un bosque nativo de pino-encino con 25 especies arbóreas que había perdido más de una cuarta parte de su cobertura arbórea a causa de incendios forestales y sequías, y lo convierte nuevamente en un sumidero de carbono a largo plazo. Al eliminar las presiones que frenaban su recuperación, el proyecto permite que el bosque se regenere de forma natural y ofrece hábitat al oso negro, dentro del área de distribución de la cotorra serrana occidental, catalogada En Peligro por la UICN.
En 12,245 hectáreas, muros de piedra y cercos mantienen al ganado alejado de los árboles jóvenes, se monitorean las plagas, patrullajes regulares previenen la tala ilegal, y la plantación de enriquecimiento con pinos nativos y la rehabilitación de puntos de agua para la fauna silvestre impulsan la recuperación. No se aprovecha madera, y los créditos de carbono se emiten únicamente por el carbono adicional que almacena el bosque, verificado cada año por un auditor independiente y respaldado por un compromiso de 100 años. Más allá de su impacto climático, el proyecto genera empleo para trabajadores indígenas rarámuri de la Sierra Tarahumara y vincula así la restauración forestal con los medios de vida locales.