El panorama global del net zero está evolucionando rápidamente, al igual que las expectativas sobre la acción climática corporativa. Con la publicación del segundo borrador de consulta del SBTi Corporate Net-Zero Standard versión 2 (CNZS v2), la Science Based Targets initiative introduce algunos de los cambios más relevantes hasta la fecha, especialmente en lo que respecta al papel de los carbon credits.
Aunque el estándar aún se encuentra en fase de revisión, la dirección es clara: mayor integridad, lineamientos más precisos y un enfoque más estructurado sobre la responsabilidad corporativa frente a las emisiones. A continuación, analizamos los principales cambios y explicamos qué podría significar este nuevo estándar para su estrategia climática.
La versión publicada corresponde a un borrador de consulta, lo que significa que el estándar aún no es definitivo, pero sí ofrece una clara señal del rumbo que está tomando SBTi. El período de consulta estará abierto hasta el 12 de diciembre de 2025, y la versión final del estándar se espera para el segundo trimestre de 2026, aunque está sujeta a cambios.
Las empresas todavía pueden establecer objetivos bajo la versión 1.3, los cuales seguirán siendo válidos. Sin embargo, a partir del 1 de enero de 2028, todos los nuevos objetivos deberán alinearse con la versión 2 del estándar.
El borrador introduce dos categorías de empresas, diferenciadas por tamaño y nivel de ingreso del país en el que operan. La Categoría A incluye a grandes empresas y a empresas medianas ubicadas en países de altos ingresos. La Categoría B abarca a empresas medianas en países de ingresos medios y bajos, así como a pequeñas y microempresas. Estas categorías influyen en los plazos y en el nivel de obligaciones que establece el estándar.
Uno de los ajustes más significativos es la transición del concepto de Beyond Value Chain Mitigation hacia un enfoque más claro y estructurado denominado Ongoing Emissions Responsibility (OER).
Las empresas pueden asumir responsabilidad por una parte de sus emisiones continuas (alcances 1, 2 y 3) mediante una combinación de carbon credits de reducción y de carbon removals, así como a través de contribuciones a financiamiento climático, por ejemplo en investigación y desarrollo para mitigación o en financiamiento para adaptación.
El borrador define dos niveles de reconocimiento —“Recognized” y “Leadership”— que distinguen a las empresas según el porcentaje de emisiones cubiertas y el precio mínimo del carbono aplicado. Todas las contribuciones deben cumplir con criterios estrictos de integridad, incluyendo entrega ex post, cuantificación robusta, adicionalidad, salvaguardas de permanencia y verificación independiente.
Para las empresas de la Categoría A, la responsabilidad sobre las emisiones continuas se vuelve obligatoria a partir de 2035 y aumenta progresivamente hasta 2050. Con el tiempo, deberá incrementarse la proporción de carbon removals de larga duración, en línea con la necesidad científica de un almacenamiento de CO₂ duradero.
Al llegar al año objetivo de net zero, todas las emisiones residuales deberán neutralizarse mediante carbon removals. El borrador actual sugiere que, hacia 2050, aproximadamente el 41 % de las actividades de remoción debería basarse en soluciones de almacenamiento de larga duración.
Más allá de los cambios relacionados con los carbon credits, el CNZS v2 introduce varias actualizaciones estructurales orientadas a fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas.
El proceso de validación seguirá un modelo cíclico, que incluye una revisión inicial, validación formal y renovaciones periódicas respaldadas por verificaciones puntuales. La ambición climática deberá estar claramente integrada en la gobernanza corporativa, requiriendo aprobación a nivel directivo o del consejo. Además, dentro de los 12 meses posteriores a la validación, las empresas deberán publicar un plan de transición que detalle sus objetivos, supuestos, estrategia de eliminación gradual de combustibles fósiles y enfoque de financiamiento.
El borrador también revisa el tratamiento de las emisiones por alcance. En el Alcance 1, se introduce la opción de un Asset Decarbonization Plan, que vincula las emisiones de la empresa a un presupuesto específico de carbono. Para el Alcance 2, los requisitos se vuelven más estrictos: todas las empresas deberán transitar hacia electricidad 100 % baja en carbono para 2040, respaldadas por criterios más rigurosos como alineación geográfica y correspondencia horaria. En el Alcance 3, será necesario identificar claramente las emisiones prioritarias y fortalecer la participación activa con proveedores y clientes.
La reporte anual se vuelve obligatorio, y las empresas deberán comunicar de forma transparente sus avances, obstáculos y acciones correctivas.
El borrador aclara aún más las expectativas sobre la ambición net zero. Las empresas deben alinear sus acciones de corto plazo con una trayectoria de largo plazo hacia la neutralidad climática en 2050 o antes, y comunicar públicamente dicha ambición.
En comparación con versiones anteriores, se refuerza el énfasis en la gobernanza y la implementación. Se espera que la ambición net zero esté respaldada por la alta dirección o el consejo, y que las empresas publiquen un plan de transición dentro de un plazo definido tras la validación, incluyendo supuestos clave, consideraciones financieras y su enfoque para la eliminación gradual de los combustibles fósiles.
Los requisitos para la selección del año base y la elaboración del inventario de emisiones se mantienen en gran medida sin cambios. Las empresas deben definir límites organizacionales y operativos claros, seleccionar un año base representativo y reciente, y desarrollar un inventario completo de emisiones para los alcances 1, 2 y 3.
Lo que cambia en el CNZS v2 es el mayor énfasis en la calidad y la verificación de los datos. El borrador establece expectativas más claras sobre la verificación por terceros de los datos del año base y su divulgación pública oportuna tras la validación.
El CNZS v2 refuerza los principios fundamentales de los objetivos basados en la ciencia: deben ser medibles, tener plazos definidos y alinearse con la ciencia climática, con objetivos separados para los alcances 1, 2 y 3.
Al mismo tiempo, el estándar ofrece orientaciones más detalladas y operativas, incluyendo criterios más estrictos para la compra de electricidad baja en carbono, expectativas más claras para abordar las categorías significativas del Alcance 3 mediante una participación efectiva, y la introducción explícita de planes de descarbonización a nivel de activos para determinados sectores y empresas intensivas en capital.
El CNZS v2 refuerza las expectativas en torno a la gestión continua del desempeño. Se espera que las empresas monitoreen y reporten sus avances de manera regular y que revisen sus objetivos si se producen cambios significativos en las emisiones.
Asimismo, el borrador introduce un enfoque más estructurado para la validación y renovación, garantizando que los objetivos se mantengan alineados con la ciencia a lo largo del tiempo. En paralelo, se fortalecen las directrices sobre las declaraciones climáticas para reducir el riesgo de interpretaciones erróneas y asegurar la coherencia con los requisitos de SBTi.
Aunque el estándar aún no es definitivo, ya se observan varias implicaciones claras:
A medida que el marco normativo se vuelve más complejo, las empresas necesitan asesoría que combine rigor técnico con aplicabilidad práctica. FORLIANCE acompaña a las organizaciones en la comprensión e implementación de estos nuevos requisitos, entre otros, a través de:
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