En 2025, el XiCO₂e: Mexican Peninsula Forest Project lanzó la iniciativa Los Ojos de la Selva.
Este concurso comunitario de fotografía sobre biodiversidad invita a ejidatarios de Noh Bec y Naranjal Poniente, en la península de Yucatán, a capturar la flora y fauna que encuentran en su vida cotidiana y a compartir las historias detrás de esos momentos.
A través de sus imágenes y relatos, el bosque se vuelve visible desde la perspectiva de quienes viven y trabajan en él.
Muchas de las primeras fotografías enviadas capturan atardeceres sobre el paisaje forestal, momentos que reflejan tanto la belleza del entorno como la profunda conexión entre las comunidades y los bosques que las rodean.
Las selvas tropicales del sureste de México albergan una biodiversidad extraordinaria y una larga tradición de manejo comunitario del territorio. Dentro del proyecto XiCO₂e, la conservación y el manejo forestal sostenible son llevados a cabo por los propios ejidos, comunidades cuyas formas de vida e identidad están estrechamente ligadas a la tierra.
Los Ojos de la Selva abre un espacio para que estas comunidades documenten qué significa la biodiversidad para ellas. Las fotografías de especies nativas, paisajes forestales y encuentros cotidianos con la naturaleza revelan un territorio marcado por la observación, el cuidado y la continuidad.
Más que describir la selva desde una mirada externa, la iniciativa comparte cómo se vive y se percibe localmente.
La primera edición marcó el inicio de esta iniciativa.
Dieciocho participantes enviaron diecinueve fotografías y videos. La convocatoria se difundió a través de asambleas comunitarias, materiales impresos y mensajes directos, con el objetivo de facilitar la participación de todos los interesados.
Las imágenes fueron evaluadas conjuntamente por Ala-BoOl y FORLIANCE, considerando la calidad visual, la originalidad y la fuerza de las historias que acompañaban cada imagen. La fotografía ganadora se anunció durante la asamblea ejidal, donde los participantes se reunieron para celebrar los resultados.
Muchas de las imágenes reflejaron orgullo y una atención especial al entorno, mostrando especies que forman parte de la vida cotidiana, pero que pocas veces se documentan desde una perspectiva personal.
La segunda edición puso un énfasis mayor en la flora y la fauna, además de invitar a los participantes a enviar varias imágenes.
En total, once participantes enviaron 43 fotografías y videos, más del doble que en la fase piloto.
A principios de 2026, durante la asamblea ejidal, se otorgaron tres premios principales de 5,000 MXN cada uno y dos menciones honoríficas. El reconocimiento destacó tanto la creatividad de las imágenes como el compromiso continuo de la comunidad con el cuidado del entorno.
La diversidad creciente de las fotografías demuestra un mayor interés y atención hacia la biodiversidad local.
En el centro de Los Ojos de la Selva están las fotografías y las reflexiones personales que las acompañan.
Cada imagen ofrece una pequeña ventana a la forma en que la biodiversidad se vive y se encuentra en el día a día dentro del paisaje forestal.
A continuación se presentan las tres fotografías ganadoras de la edición más reciente del concurso.
Fotógrafo: Israel Blanco
Este mono aullador de manto descansa sobre una rama alta en el dosel del bosque. Esta especie es uno de los primates más representativos de la región y es conocida por sus profundos y potentes aullidos, que pueden escucharse a varios kilómetros de distancia en la selva.
Los monos aulladores pasan la mayor parte de su vida en las copas de los árboles, desplazándose lentamente entre las ramas y alimentándose principalmente de hojas, frutos y flores. Al dispersar semillas mientras se mueven por el bosque, contribuyen a la regeneración natural del ecosistema y al equilibrio ecológico de los bosques tropicales.
Encuentros como este reflejan la riqueza biológica de los bosques dentro del área del proyecto XiCO₂e.
Fotógrafa: Amanda Primavera
Esta fotografía muestra una serpiente ranera capturada en un área de aprovechamiento forestal del ejido Noh-Bec en 2025. Se trata de una especie arborícola común en las selvas de la península de Yucatán. A pesar de sus colores llamativos y de poder alcanzar casi dos metros de longitud, no es venenosa y desempeña un papel importante en el equilibrio ecológico del dosel del bosque.
Historia compartida por la participante:
“Esta fotografía muestra una serpiente ranera que encontramos en el área de aprovechamiento forestal de nuestro ejido. Estas serpientes viven en los árboles y son muy coloridas. No son venenosas, pero verla tan de cerca fue un momento impresionante en el bosque.”
Fotógrafa: Berenice Arias
Esta fotografía fue tomada durante una visita familiar a la reserva natural que rodea el cenote en el ejido Noh-Bec. Este lugar es muy frecuentado por familias de la comunidad que buscan pasar tiempo en la naturaleza. Desde los miradores ubicados sobre el dosel del bosque se puede apreciar el paisaje desde una perspectiva distinta.
Mientras recorría la reserva, la fotógrafa captó un momento en el que un mono aullador descansaba tranquilamente entre las ramas en lo alto de los árboles. Encuentros como este recuerdan que los bosques alrededor del cenote no solo son espacios de recreación, sino también hogar de una gran diversidad de vida silvestre.
Historia compartida por la participante:
“La imagen fue capturada durante una salida familiar a la reserva natural conocida como el cenote, en el ejido Noh-Bec. Al subir a los miradores pudimos tomar esta fotografía.”
Gracias a estas contribuciones, la biodiversidad se vuelve algo tangible. Las fotografías documentan especies que forman parte del paisaje cotidiano de los ejidos: desde serpientes arborícolas y aves del bosque hasta la abundante vegetación que rodea cenotes y claros en la selva.
Las especies no aparecen como datos aislados, sino como parte de la vida diaria. El bosque se muestra como hábitat, fuente de trabajo, patrimonio y futuro.
Para los inversionistas, estas imágenes ofrecen una mirada más cercana al paisaje del proyecto XiCO₂e, visto desde la perspectiva de quienes viven y trabajan en él.
Los Ojos de la Selva fortalece la relación con el territorio de varias maneras:
Además del monitoreo técnico y las prácticas de manejo sostenible, esta iniciativa aporta una dimensión humana a la conservación de la biodiversidad, basada en la experiencia y el conocimiento local.
Dentro del contexto más amplio del XiCO₂e: Mexican Peninsula Forest Project, el concurso de fotografía muestra cómo la conservación se vive en el territorio.
A través de los Ojos de la Selva invita a descubrir el bosque no solo como un área de proyecto, sino como un ecosistema vivo moldeado por el cuidado y la gestión comunitaria.
Una perspectiva directa, personal y profundamente ligada al lugar.
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