En Noh Bec existe un puesto que no aparece en ninguna metodología de carbono: el “jefe del monte”. Es uno de los cuatro puestos que el ejido ha creado desde que se sumó al proyecto forestal XiCO₂e Península, y dice mucho de lo que ha cambiado. Cuando lo visitamos el año pasado, un solo técnico cargaba con todo el trabajo técnico del ejido. Al volver este septiembre, nos encontramos con un equipo.
Durante dos días, nuestro equipo recorrió los bosques de los dos ejidos del proyecto en Quintana Roo –primero Noh Bec, luego Naranjal Poniente– junto con nuestro socio implementador Ala-BoOl y el personal forestal de los propios ejidos. Esto es lo que vimos en campo, y las cifras que lo respaldan.
Hoy, cuatro personas planifican y protegen el bosque de Noh Bec. Una coordina el trabajo técnico. Otra convierte puntos GPS, imágenes satelitales y tomas de dron en mapas de aprovechamiento. Otra se está capacitando para volar el dron que el ejido compró recientemente con ingresos de carbono, con el apoyo de un piloto experimentado del equipo del proyecto. Y la cuarta es el “jefe del monte”, responsable de lo que ocurre en campo. Los cuatro son nuevas contrataciones que el proyecto hizo posibles.
El técnico que antes lo hacía todo solo no se ha ido lejos: ahora asesora al ejido vecino, Naranjal Poniente, en el diseño de sus brechas de arrastre. El conocimiento que se generó en una comunidad ya está llegando a la siguiente.
Brigada del ejido midiendo árboles en el proyecto forestal Península. © Ala-BoOl
La señal más clara del cambio está en cómo se realiza el aprovechamiento. Con el aprovechamiento de impacto reducido (RIL, por sus siglas en inglés), cada árbol seleccionado se marca con GPS mucho antes de que entre cualquier máquina al monte. Con esos puntos, junto con imágenes satelitales y, a partir de ahora, de dron, el equipo técnico diseña una única brecha óptima hacia cada árbol. La ruta se revisa a pie y solo entonces los ejidatarios la abren. Antes, las máquinas solían toparse con obstáculos, regresar e intentar otro camino, abriendo varias brechas en el bosque para llegar a un solo árbol.
Noh Bec también adaptó su maquinaria. Un cable de acero en la parte trasera del tractor jala el tronco derribado en los últimos metros, de modo que el tractor se queda en la brecha en lugar de adentrarse en el bosque en pie.
Los operadores nos contaron algo que no aparece en ningún informe: las nuevas rutas también son mejores para ellos. Menos choques con troncos y piedras, menos daños a los tractores y ya no tienen que manejar entre ramas que se quiebran. Abrir las brechas genera además trabajo pagado para ejidatarios y avecindados, y la madera que se retira en el camino se vende en lugar de quedarse tirada.
También vimos caer un árbol. Aun con una buena planificación, la copa al caer abre un claro en el dosel: un recordatorio de que el aprovechamiento nunca es invisible, y precisamente por eso se planifica cada metro. El enfoque está medido, no solo declarado: un análisis independiente de emisiones del aprovechamiento 2024 de Noh Bec, basado en una metodología de aprovechamiento de impacto reducido desarrollada por el Dr. Edward A. Ellis de la Universidad Veracruzana, concluyó que el aprovechamiento del ejido, certificado FSC y con derribo direccional, ya supera a la extracción no planificada en emisiones evitadas. El proyecto financia ahora el diseño de brechas guiado por GPS, la capacitación en el uso de skidders y equipo de geoposicionamiento para completar el camino.
Un técnico forestal de Noh Bec explica una marca de aprovechamiento georreferenciada: el punto de partida de cada brecha planificada. © FORLIANCE / Ala-BoOl, septiembre de 2026
El proyecto también cambia cuánto se aprovecha. En 2026, la asamblea de Noh Bec votó reducir su aprovechamiento comercial en un 30 %, y el 40 % de los ingresos de este año se reservó para actividades que fortalecen la adicionalidad y la permanencia. Desde que inició el proyecto, uno de cada cuatro árboles que podrían haberse aprovechado se ha quedado en pie, y los ejidos liberan cada año alrededor de 1,000 árboles adicionales de la vegetación que compite con ellos para que crezcan más rápido.
La Comisión Nacional Forestal de México medía cada cinco años los mismos árboles en sitios permanentes de muestreo en todo el país, para entender cómo crecen los bosques de producción. En 2019, las mediciones se suspendieron. Gracias al proyecto, los ejidos las han retomado en sus propias tierras: 12 sitios en Noh Bec y 3 en Naranjal Poniente. Los datos alimentan investigaciones de largo plazo sobre el crecimiento del bosque, en colaboración con la Universidad de Durango.
Cuando los fundadores de Noh Bec se asentaron aquí, encontraron vestigios mayas en el bosque y decidieron conservar esa área para que las nuevas generaciones pudieran ver cómo era el bosque antes. Muy cerca se encuentra un cedro que los registros del propio ejido nombran en maya, Kuy ché, declarado Monumento Natural por el gobierno del estado de Quintana Roo.
El cedro protegido Kuy ché en la reserva forestal de Noh Bec, Monumento Natural de Quintana Roo. © FORLIANCE / Ala-BoOl, septiembre de 2026
Al día siguiente fuimos a Naranjal Poniente, un ejido maya cuya Área Forestal Permanente resguarda tallados en piedra más antiguos que el propio sistema ejidal. Aquí, el consentimiento tuvo el peso adicional que le otorgan la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT: libre, informado y decidido en la propia Asamblea General del ejido, que el 16 de diciembre de 2021 votó por unanimidad sumarse al proyecto. La comunidad ya manejaba su bosque con un turno de corta de 75 años desde 1986, así que la votación amplió una disciplina de larga data en lugar de iniciarla.
Este año, el aprovechamiento de impacto reducido llegó por primera vez al aprovechamiento subcontratado de Naranjal Poniente –tras cierta resistencia inicial de los contratistas– y las mujeres se sumaron por primera vez a las actividades de reforestación del ejido. Una brigada comunitaria contra incendios de 20 personas, capacitada y equipada con ingresos del proyecto, protege ahora el bosque, que por sí solo aportó 69,597 t CO₂e por encima de la línea base en el primer periodo de verificación. De los ingresos de carbono que conserva el ejido, el 70 % se reinvierte en el bosque y el 30 % llega directamente a los ejidatarios, además de una Bolsa Común que destina el 10 % de los ingresos netos del proyecto a todos los habitantes, no solo a los ejidatarios con derechos formales. Ambos ejidos renovaron recientemente su certificación FSC.
Este año, las mujeres se sumaron por primera vez a la reforestación en Naranjal Poniente. © FORLIANCE / Ala-BoOl, septiembre de 2026
La línea base de biodiversidad de 2023 registró 171 registros de fauna de 62 especies confirmadas, entre ellas un jaguar captado por cámara trampa dentro de un Área de Alto Valor de Conservación, dos detecciones independientes de tapir centroamericano y el mono aullador negro, además de 91 especies de árboles nativos. Entre una línea base y otra, los propios habitantes vigilan el bosque a través de “Los Ojos de la Selva”, un concurso comunitario de fotografía que ha convertido a los vecinos en los observadores de fauna más constantes del proyecto. En ambos ejidos, el carbono total verificado almacenado asciende ya a 9,151,298 t CO₂e, y este año el ejido Laguna Kana se sumó al proyecto con una nueva área.
Una tortuga registrada durante la línea base de biodiversidad del proyecto. © Ala-BoOl
Sin financiamiento de carbono, el presupuesto forestal propio de Noh Bec alcanza para la prevención de incendios y unas pocas hectáreas de reforestación al año. El monitoreo de biodiversidad, el control de plagas y las actualizaciones del programa de manejo forestal quedan sin fondos. Esa brecha –entre lo que necesita un bosque sano y lo que pueden pagar solo los ingresos por madera– es justamente la que cierra el proyecto. También se nota en cómo se gobiernan las comunidades: desde 2022, las asambleas se reúnen tres veces más a menudo para tratar asuntos del proyecto.
Noh Bec ya piensa más allá de vender trozas, con planes para secar madera con energía solar y transformarla en productos terminados: un paso hacia obtener más valor de cada árbol aprovechado, y necesitar aprovechar menos.
Las cifras pueden decirle que un bosque está creciendo. Una visita le muestra quién lo está haciendo crecer. Si desea ambas cosas –la perspectiva de campo y los datos verificados del Informe de Impacto más reciente del proyecto, que abarca Noh Bec y Naranjal Poniente–, póngase en contacto con el equipo de FORLIANCE. Con gusto le compartimos el informe u organizamos una visita.
FORLIANCE es un desarrollador internacional de proyectos climáticos basados en la naturaleza. Desde 1998, la empresa trabaja con socios locales para iniciar, financiar, desarrollar y gestionar proyectos que contribuyen a la mitigación del cambio climático, promueven la biodiversidad y apoyan a las comunidades locales. Su experiencia abarca el diseño de proyectos, la certificación de carbono y el monitoreo a largo plazo, lo que le permite apoyar a empresas e inversionistas en el financiamiento de soluciones climáticas basadas en la naturaleza.
Alona Mikhova es especialista en cartera de proyectos y Project Portfolio & Commercialization Manager en FORLIANCE. Cuenta con más de diez años de experiencia en sostenibilidad y cinco años de trayectoria en el sector del carbono. Transforma información compleja sobre proyectos en comunicaciones claras y fiables, contribuye a los procesos de diligencia debida y al desarrollo de estrategias corporativas de cero emisiones netas, y conecta equipos para generar valor para las empresas, la biodiversidad y las comunidades locales.
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